Ciudad de Buenos Aires, lunes 20 de julio 2026
Audio a L. G. (01:44 PM)
Vengo flasheando toda la mañana con gente, mambéandola –que está todo el mundo haciendo cosas menos yo jaja- digo, Messi para mí tiene dos destinos posibles: terminar como jugador ahora así, abruptamente, o que su historia continúe un tiempo más, hasta que se transforme en director técnico. Entonces, en el 2030, en el partido inaugural que le toque a Argentina tendría que haber tipo una despedida, jugar diez minutos, aplausos, se va. O sea, en estos cuatro años que restan, del 2026 al 2030, ir disminuyendo su participación en la selección. Que venga a los partidos más importantes, en la primera etapa más, después no sé, jugar la Copa América menos tiempo, y que sea una buena transición hasta que el tipo, formado, después del mundial 2030 haga su presentación como dt. También existe la posibilidad en un universo paralelo que el chabon en estos cuatro años quiera aparecer por Ñuls y se dé un clásico con Rosario Central, con Di María del otro lado de la cancha. Sería hermoso, con dos campeones del mundo. Vos fijáte cómo el destino del tipo tiene armado infinidad de posibilidades hermosísimas, desde dirigir al Barcelona hasta la selección nacional. Viste que hay creo que tres técnicos que fueron campeones del mundo habiendo sido también jugadores. Uno de ellos es este francés que se acaba de ir, Deschamps. Estaría buenísimo que Messi, el hombre récord, vaya por un logro así. Me encanta que un ídolo popular todavía tenga historia. Sino, boludo, nos la pasamos hablando de San Martín, Indio Solari y Maradona. Y están todos muertos, la concha de todo.
Messi, mi buen amigo.
