Lo pensaba ayer. Mientras veía los resultados en primeva vuelta de las elecciones en Brasil y los slogans de campaña. El “Atraso o futuro” de Jair Bolsonaro frente al “Democracia o barbarie” de Lula Da Silva.
Y quizás explicar que es la democracia en Argentina y Brasil sirva para los +50 que vivimos en dictadura. Para los más jóvenes, no. La dan por dada. Más cuando la derecha y la ultra derecha dejo de hacer golpes de Estado para participar de las elecciones y las gana. Y la idea del futuro siempre cautiva. Todos soñamos con estar mejor. Y esa sociedad del trabajo, de la participación popular, de empresarios nacionales, de profesionales universitarios, de la fábrica y del sindicato y de la industria y el Estado presente, ya no da todas las respuestas. Tampoco la idea de soberanía por sí sola, ni el trabajo fijo o estable. Si con internet, las redes sociales, la IA y el trabajo remoto y las migraciones varias, se acabaron las fronteras.
Yo no sé en qué va a terminar todo esto. Si los Estados dejan de ser nacionales y defienden los intereses de una clase dominante, que a veces ni siquiera vive o gana dinero en la Argentina. O lo que es peor, se lo lleva. Y los centros urbanos comerciales y superpoblados con problemas de desocupación, contaminación y tránsito, ya no son la meta. Y la economía gire hacia provincias de la cordillera, como Neuquén o Mendoza. Y a la explotación de los recursos naturales: agua, montañas, petróleo, litio, gas, etc.
Con lo que el próximo presidente sea de Brasil o Argentina deberá ser más joven que Lula o Cristina. Esa puede ser una respuesta. Tampoco Schiaretti o Zamora por la edad. Y quizás uno entre 40 y 60 sea más acorde, con discurso más joven. De videítos, memes, plataformas y gritos, mezclado con algo de fe (judeo-cristiana o evangélica) y humor político. Mucho humor político. Pero nuevo. Si hasta nos queda vieja Myriam Bregman.
Algo así como ocurre en las redes sociales que te aparece un reel atrás del otro o un cuerpo más lindo que el anterior y mucho mensaje corto y repetitivo que despierte una ilusión de ya, de conquista y satisfacción directa. Y el próximo candidato cuanto más nuevo, mejor.
Hoy le comentaba a un compañero de trabajo esto y le preguntaba quién le parecía que reunía esas características y me dijo: Brito. No me convenció. Tal vez Kicillof, pero habría que tunearlo mucho. Y mejor que se apure a dar definiciones de campaña antes que la derecha o la ultraderecha (o el propio peronismo con sus diferencias) se lo lleve puesto. Y Massa quiera ser candidato otra vez o Patricia.
Pero ojalá me equivoque y gane Lula en Brasil. Y alguno con sensibilidad social y visión estratégica en Argentina. Porque Milei se la jugó a Trump y le salió. Y ahora se la jugó a Bolsonaro hijo y quién sabe. Y tampoco sé si le conviene del todo. Porque le aparecería un competidor directo de derecha más derecha que él en la región. Más amigo de Trump que él. Con menos escrúpulos que él. Con un país más grande para explotarlo. Con una economía que la coalición que encabeza Lula le dejó funcionando. Algo parecido a lo que le pasó a Macri con Cristina.
Y Macri después se la pegó. Como se la pega Colapinto cada vez que quiere hacer una maniobra de más con su auto de carrera.
Y está carrera se define en Brasil, en las elecciones de medio término de los Estados Unidos y con la presidencial del año que viene en la Argentina. Pero si acá ganó Milei y nadie lo creía. A lo mejor aparece alguno o alguna que nos saque de ésta.
