Desde hace años.
Debí parar el tiempo y detenerte,
y esconderte dentro mío.
Cuando diste la vuelta y te marchaste con lo puesto, no había tiempo para más, dijiste marchar a la guerra, o quise aceptar entonces tus palabras y menos ahora que no estás si nunca regresaste.
Salvo un frío papel que compartió tu madre con lágrimas en los ojos,
donde agradecían por tu vida y honor por el patriotismo de tu baja defendiendo la nación.
Pregunté si enviaron últimas pertenencias para conservar, oler tu olor, y nada, nada.
Ni casco para recordar, nada, nada.
Ni cruz donde llorar.
Los días secaron mis lágrimas como vidrios, voy como en un limbo, autómata y voraz por recordarte.
Tus 20 años fueron míos por dos años donde vimos y vivimos penumbras y soles, aves y flores,
mar y sal en rocas y estertores.
Paseos presurosos en caminos sinuosos, convexos.
Huidas en madrugadas por ventanas, y ahora nada.
Argelia Díaz
Poeta humanista universal
