Desde que lo conocí, nunca dejé de jugar con Cortázar. En los inicios, como lectora, salté hasta los cielos de su rayuela. Atrapé conejitos y
Categoría: Ana María FIgueira
Isla. Por Ana María Figueira
Cuando Julián volvió de Malvinas, no volvió solo. Los que esperaban en la estación de colectivos, lo vieron descender con el paso torpe, los ojos
El abrazo. Por Ana María Figueira
En una vieja milonga de barrio, donde el piso crujía como si guardara siglos de pasos, se encontraron. Ella llegó con un vestido oscuro que
Riachuelo. Por Ana María Figueira
Siempre fue la más linda, la más deseada, la que nunca tuvo novio. Porque no quiso. Porque siempre quiso al tango. Su padre, cuando bajó
Los otros. Por Ana María Figueira
Para que pueda ser, he de ser otro.Para salir de mi, buscarme entre los otros.Octavio Paz La primera señal apareció en Recondo, aunque nadie pudo
Alejandra prohibida. Por Ana María Figueira
Se prohibe mirar el césped Maniquí desnudo entre escombros. Incendiaron la vidriera, te abandonaron en posición de ángel petrificado. No
El arco. Por Ana María Figueira
Nadie lo entrevistó jamás.Cuando terminaba el partido, los periodistas corrían detrás del goleador, del arquero que había atajado un penal o del técnico que hablaba
Mundial. Por Ana María Figueira
Antes del partido decisivo, cuando el cielo todavía era una mezcla de noche y amanecer, un barco apareció sobre el Atlántico. No navegaba el agua.
Un futuro tan presente. Por Ana María Figueira
Recursos humanos. Gerencia: Se detuvo frente a la puerta vidriada. El escáner tardó dos segundos en detectarlo. El sensor ordenó “Ábrete sésamo”. Entró con un
Lugares comunes. Por Ana María Figueira
Mi abuela siempre decía que no hay peor sordo que el que no quiere oír, o mejor sordo, no sé bien. Queni de joven ni
