Nadie lo entrevistó jamás.Cuando terminaba el partido, los periodistas corrían detrás del goleador, del arquero que había atajado un penal o del técnico que hablaba
Categoría: Ana María FIgueira
Mundial. Por Ana María Figueira
Antes del partido decisivo, cuando el cielo todavía era una mezcla de noche y amanecer, un barco apareció sobre el Atlántico. No navegaba el agua.
Un futuro tan presente. Por Ana María Figueira
Recursos humanos. Gerencia: Se detuvo frente a la puerta vidriada. El escáner tardó dos segundos en detectarlo. El sensor ordenó “Ábrete sésamo”. Entró con un
Lugares comunes. Por Ana María Figueira
Mi abuela siempre decía que no hay peor sordo que el que no quiere oír, o mejor sordo, no sé bien. Queni de joven ni
La idea. Por Ana María Figueira
Victoriano era un hombre público. Publicaba constantemente sus ideas excepcionales, únicas, de contenido universal. Filósofo, escritor, ensayista, comunicador; había logrado la increíble posibilidad: Aquellos que
La luz. Por Ana María Figueira
En las noches oscuras del estío, el farol de la Tour Eiffel giraba su ronda entrando con su luz por el alto ventanal de mi
La cruz. Por Ana María Figueira
Iba Cristo en busca de una remera. Era hora de renovar su viejo atavío. Siempre le costó andar de compras. Era tan despojado de las
Gris Greece. Por Ana María Figueira
Vivo en un país donde los gatos pasean entre ruinas. Donde nada ha cambiado por siglos y siglos, donde las vidrieras no reflejan los hierros
La Defense. Por Ana María Figueira
La ciudad es extremadamente gris. Con idénticos rascacielos, de largas uñas, que se alzan hieráticos atravesando las nubes. Un arco vidriado, gigantesco, soberbio y poderoso
Lisboa. Por Ana María Figueira
Por las callecitas empedradas van y vienen los pequeños y coloridos tranvías. Suben bamboleándose en las cuestas y se lanzan raudos en las bajadas, como
