Por Ana María Figueira A Matín le habían dicho tantas veces que tenía que aprender que un día decidió no aprender nunca más. No aprendería
Categoría: Ana María FIgueira
Con historia. Por Ana María Figueira
El colectivo 160 avanzaba por la avenida como un animal cansado, resoplando en cada semáforo. Era media tarde y el sol de otoño, inclinado sobre
El Cerco. Por Ana María Figueira
No queda otra. Tengo que correr. Todos los días pasa lo mismo. Cuando suena el timbre, salgo a los piques. El subte. Casi, casi no
Los nombres del color. Por Ana María Figueira
Le dijeron blanco buscó la nieve. Halló la sal, el hueso, la espuma fatigada de las olas. Le dijeron negro descendió la noche. Encontró el
Todos los fuegos el juego. Por Ana María Figueira
Desde que lo conocí, nunca dejé de jugar con Cortázar. En los inicios, como lectora, salté hasta los cielos de su rayuela. Atrapé conejitos y
Isla. Por Ana María Figueira
Cuando Julián volvió de Malvinas, no volvió solo. Los que esperaban en la estación de colectivos, lo vieron descender con el paso torpe, los ojos
El abrazo. Por Ana María Figueira
En una vieja milonga de barrio, donde el piso crujía como si guardara siglos de pasos, se encontraron. Ella llegó con un vestido oscuro que
Riachuelo. Por Ana María Figueira
Siempre fue la más linda, la más deseada, la que nunca tuvo novio. Porque no quiso. Porque siempre quiso al tango. Su padre, cuando bajó
Los otros. Por Ana María Figueira
Para que pueda ser, he de ser otro.Para salir de mi, buscarme entre los otros.Octavio Paz La primera señal apareció en Recondo, aunque nadie pudo
Alejandra prohibida. Por Ana María Figueira
Se prohibe mirar el césped Maniquí desnudo entre escombros. Incendiaron la vidriera, te abandonaron en posición de ángel petrificado. No
